Beneficios del consumo de salmón en embarazadas y sus recién nacidos

Recientemente, y en un estudio dirigido por la un equipo de la Universidad de Southampton realizado en el marco del proyecto europeo AquaMax, se indica que “se ha concluido que los beneficios nutricionales para las mujeres y sus recién nacidos son cuantificables y además continúan después del nacimiento del bebé si éste continúa su alimentación con lactancia materna”.

• Según declaraciones de Philip Calder, profesor en inmunología nutricional de la Escuela de Medicina de la Universidad de Southampton, y de las que se hace eco Skretting, “si bien hasta el momento había muchos informes acerca de los beneficios de comer pescado azul como el salmón, principalmente asociados a los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga EPA y DHA Omega-3, así como a la vitamina D y al selenio; por primera vez, con este ‘Estudio de los efectos del salmón durante el embarazo’ se ha preparado una dieta distinta para dos grupos de mujeres embarazadas buscando diferencias en exámenes sanguíneos”.

• Las mujeres embarazadas reclutadas, un total de 120, explica Calder, y en cuya dieta, de forma regular, no se encontraba el pescado azul, se separaron en dos grupos de 60, un grupo siguió con su dieta habitual y el otro comió salmón dos veces a la semana desde la semana 20 de embarazo. El salmón utilizado, más de 2.000 kilos, alimentados con una dieta especial preparada por el Centro de Investigación en Acuicultura de Skretting (ARC) garantizaba que el pescado poseía un buen contenido de los nutrientes objeto de la investigación, añade el investigador. Así las porciones individuales, de 150 gramos, congeladas y selladas al vacío, contenían 30,5 g de proteínas, 16,4 g de grasa, y 1,7 g de ácidos grasos omega-3, así como un buen contenido de vitamina D y selenio.

• Así, en el grupo de mujeres objeto de estudio, señala Philip Calder, “se midieron los niveles de vitamina D, de EPA, de DHA, y de selenio en muestras de sangre, donde se encontraron diferencias significativas, encontrándose los mayores niveles en el grupo que consumió salmón. “Los niveles de DHA y EPA disminuyeron durante el embarazo en el grupo que no consumió salmón y se incrementó en el grupo que sí lo hizo” continúa Calder. “El DHA es un componente estructural importante en la formación de los ojos y el sistema nervioso, incluyendo el cerebro. Estos órganos se desarrollan tanto durante el crecimiento del feto como en la vida temprana del bebé. El DHA es aportado por la madre, ya sea a través del suministro de sangre al feto o en la leche materna después del nacimiento. Comer salmón supone una contribución importante para el crecimiento y desarrollo temprano de los bebés” finaliza el profesor de inmunología nutricional de la Escuela de Medicina de Southampton.



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