Cómo conservarlo?

El salmón marinado

A veces hay cosas que pueden parecer obvias pero no siempre lo son. Un día te das cuentas y piensas “¿Cómo no se me habrá ocurrido antes?”.  Por eso quiero compartir este truco. Primero marinas es salmón. Yo lo dejo 24 horas en el frigorífico bien cubierto de sal y azúcar (en la proporción de 1 parte de azúcar por 2 partes de sal gorda). Se le puede añadir eneldo, tomillo, ralladura de limón… al gusto de cada uno. Mejor taparlo con papel film para que no coja sabores extraños.

Pasadas las 24 horas sacamos de la salazón, enjuagamos bajo el grifo y secamos. Y, ahora viene el truco, hacemos porciones y congelamos. De esta manera nos dura mucho más tiempo, no necesitamos meterlo en aceite, y lo vamos descongelando según nos haga falta. Puede parecer tonto pero hasta hace poco no he empezado a hacerlo y es realmente cómodo. Probadlo.

El salmón fresco

Al salmón se le reconoce por su dorso gris azulado manchado de negro y su vientre dorado. Los salmones deben ser brillantes y conservar un poco de su sangre; desconfíe cuando sus colores sean tenues. Elija de preferencia pescados enteros, sin perjuicio de que luego los mandes a cortar en rodajas en la pescadería. Cuando los salmones son grandes (8 libras) resultan más tiernos, pero exigen que la cocción sea muy suave. El salmón no debe cocinarse demasiado, es mejor que quede un tanto crudo.

Puede guardarse unos 3 días en la nevera. El ahumado a la leña es una de las técnicas más antiguas para conservar el pescado. Ambos pueden congelarse sin problemas.

Salmón ahumado

• El salmón deben mantenerse siempre refrigerados. Lo mejor es consumir todo el contenido una vez abierto el envase.

• Antes de servirlo y para que esté más tierno, lo mejor es abrir el envase que lo contiene al menos una hora antes de ser consumido.

• Para guardar el salmón una vez abierto el envase, hay que envolverlo en papel de plata y meterlo en la nevera. Solamente se conserva en perfecto estado durante 3 días.



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